
Los bosques costeros de manglares del mundo, que protegen a millones de personas de tormentas y absorben grandes cantidades de gases que calientan el planeta, están experimentando un inesperado regreso, según los científicos.
Durante décadas, estos árboles pantanosos habían ido disminuyendo rápidamente al ser talados para construir granjas y viviendas.
Pero un nuevo estudio muestra que desde 2010 el mundo ha estado ganando más manglares de los que ha perdido, impulsado por protecciones legales más fuertes y una mayor conciencia pública sobre su importancia, provocada por desastres como el tsunami del Océano Índico de 2004.
Los investigadores dicen que el factor clave es la notable capacidad de estos bosques para regenerarse de forma natural una vez que los humanos dejen de talarlos.
Los manglares son uno de los héroes medioambientales más anónimos del mundo.
No solo almacenan hasta cinco veces más dióxido de carbono que los bosques terrestres, sino que sus raíces enredadas también pueden ralentizar las olas y proteger a las comunidades costeras de marejadas ciclónicas y tsunamis.
Estas mismas raíces proporcionan un vivero perfecto para muchas especies de peces y otra vida marina, protegiéndolos de depredadores y proporcionando abundante alimento.
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