
Al menos 95 personas murieron este miércoles en Nepal luego de que una crecida repentina y devastadora afectara una zona fronteriza con el Tíbet, mientras las autoridades mantienen las labores de búsqueda y rescate ante la existencia de cientos de desaparecidos. El balance fue confirmado por la Policía de Nepal, según información difundida por AFP.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce se encuentran 28 agentes de la Policía de Nepal, de acuerdo con el portavoz policial Abi Narayan Kafle. Las autoridades continúan trabajando para determinar el número total de desaparecidos, debido a que varias comunidades permanecen incomunicadas por los daños ocasionados por el agua y los deslizamientos.
La emergencia se concentró principalmente en el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde la fuerza del agua arrasó viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras. También se registraron importantes daños en instalaciones vinculadas a la generación eléctrica y en zonas de tránsito comercial entre Nepal y China.
El desastre también afecta a numerosos turistas y ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región. Reportes recientes indican que más de 340 turistas extranjeros figuran entre las personas cuyo paradero aún no ha sido confirmado, aumentando la preocupación de las autoridades y de sus respectivos gobiernos.
Las operaciones de rescate se desarrollan en condiciones complejas debido a la destrucción de las vías de acceso, el aumento del nivel de los ríos y la inestabilidad del terreno. El uso de helicópteros también se ha visto limitado por las condiciones meteorológicas y la dificultad para encontrar zonas seguras de aterrizaje.
En el lado tibetano, perteneciente a China, también se registraron inundaciones y deslizamientos de tierra. La zona del puerto de Gyirong, uno de los principales puntos de conexión terrestre entre China y Nepal, sufrió daños importantes y las autoridades chinas desplegaron equipos de emergencia para participar en las labores de búsqueda y asistencia.
Las primeras investigaciones apuntan a que la crecida pudo estar relacionada con un deslizamiento de tierra provocado por un terremoto de magnitud 4,4, que habría generado una avalancha de hielo y rocas hacia el río Lhende. Sin embargo, los especialistas continúan analizando las causas exactas del fenómeno y no descartan otros factores relacionados con la dinámica de los ríos y las condiciones de alta montaña.
Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas crecidas, debido a que podría existir una obstrucción aguas arriba capaz de liberar nuevamente grandes cantidades de agua. Por ello, se han adoptado medidas preventivas y se han realizado evacuaciones en algunas zonas vulnerables.
El desastre vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a inundaciones repentinas, deslizamientos y otros fenómenos naturales. La emergencia continúa en desarrollo y las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar a medida que los equipos de rescate logren acceder a las zonas más afectadas.
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